O el arte de la ira. Un refugio para la obsesión y el cine

Meet my meat N.Y.

Meet my meat N.Y. Maria Cañas. Caníbal, pervertida, mitómana.

“En mi viaje a Nueva York me desengañé tanto de la visión romántica o idealizada de una megalópolis por el cine que mi única opción fue grabar serie B, utilicé su mismo discurso, su speech de telepredicadores locos, puse a un predicador, material de archivo y Times Square ardiendo.”

—Maria Cañas, entrevista de Blogs&Docs


Ese concepto del amor nihilista y descreído se encuentra en Meet my Meat, N.Y., delirio existencialista sobre la ciudad que nunca duerme, bajo la sombra de una masacre, con su panóptica visión que nos escruta hasta las entrañas, para convertirnos en carne de espectáculo, en políticos eróticos, en presas de un predicador chiflado que ilumina los vicios y vacuidades de la Gran Manzana.


Meat my Meat N.Y. es un incendiario discurso (Times Square on fire), que cuestiona la filosofía del “american way of life”, y la infructuosa búsqueda de los restos del Amor y el Cine en las calles de Nueva York.

Las megalópolis son el sumidero por el que se precipitan los restos del amor. ¿Es posible amar en N.Y., dónde la deshumanización cotiza en bolsa? La mayoría de las referencias cinematográficas que unen N.Y. con el amor son tristes, cuando no lúgubres: pensemos en Taxi Driver (1976), ese grito desesperado de un ángel redentor, donde irremisiblemente la locura se impone a la noche de neón. En Cowboy de Medianoche (1969), golpe al sueño americano en el que la búsqueda desesperada del amor por sórdidos personajes que sólo encuentran refugio compartiendo sus sueños, está abocada al fracaso y a la soledad más absolutos. La semilla del diablo.

Este fake oscila entre Times Square en N.Y. y la calle Nanjinglu en Shanghai, conocida como la primera calle comercial de China. Un infierno lúdico poblado por zombies consumistas y abrasados por el fuego de neón, a la caza de deseos espectrales confirmando los pronósticos de Bauman (“Si cumplimos nuestros deseos, se cae la sociedad de consumo”).

N.Y. busca la pureza del amor para disfrazarlo de oscuridad y consumo.

Más sobre la autora: http://www.animalario.tv/





Una respuesta

  1. Gracias a granel a El Tornillo de Klaus, Bernabé Bulnes Gómez y José Carricarte, pedazos de cineastas y montadores, y a Luis Gordo Vila (el incendiario de Times Square), genio en la sombra, poeta maldito, radiactivo e ignífugo al que homenajeo en mi próxima videomaquia y del pienso editar sus poemarios porque la industria editorial lo ignora por ahora.

    7 de marzo de 2013 en 18:49

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