O el arte de la ira. Un refugio para la obsesión y el cine

como agua sobre el lomo de un pato


“¿Acaso lo más viejo no se entera siempre de la llegada de lo más nuevo? […] En todas partes veo cosas usadas. Cosas que fueron tocadas y manejadas durante siglos.

– Si usted me pregunta si creo en el espíritu de las cosas usadas, le diré que sí. Ahí están todas esas cosas que sirvieron algún día para algo. No podremos utilizarlas sin sentirnos incómodos. Y esas montañas por ejemplo, tienen nombres… Nunca nos serán familiares; las bautizaremos de nuevo pero sus verdaderos nombres son los antiguos. Los nombres con los que bautizaremos las montañas y los canales resbalarán sobre ellas como agua sobre el lomo de un pato. Por mucho que nos acerquemos a Marte, jamás lo alcanzaremos. Y nos pondremos furiosos. ¿Y sabe usted que haremos entonces? Lo destrozaremos, le arrancaremos la piel y lo transformaremos a nuestra imagen y semejanza.”

Ray Bradbury, Crónicas Marcianas, 1945, Aunque siga brillando la luna, Junio de 2001


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