O el arte de la ira. Un refugio para la obsesión y el cine

…un poco del viejo Ludwig Van.
“!Qué paz! !Qué paz celestial! Eran la suntuosidad y la untuosidad hechas carne. Como un pájaro de un raro metal celeste. O como un vino de plata fluyendo en una nave espacial…
La ley de la gravedad ya no cuenta para nada. Mientras escuchaba pensé en imágenes maravillosas…”

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