O el arte de la ira. Un refugio para la obsesión y el cine

El viejo siente frío en su cama de matrimonio. Las sábanas tienen el color indeterminado de la edad. El viejo se pregunta si acaso lo ha soñado todo y alguna vez ha sido Johnny Cash. Llama a June con su voz debilitada pero desde hace meses sólo se repite el silencio. ¿A quién puede preguntárselo? Se asoma al espejo que no le devuelve su reflejo, sino la ventana que tiene detrás, por la que se asoma un árbol con las ramas tronchadas. El piano está desafinado. No encuentra su guitarra por ninguna parte. No tiene pulmones ni para encender un cigarrillo. Quizás los viejos no sean solamente viejos con un montón de cosas que pertenecieron a otra vida. La putada es no poderse morir de una vez.

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