O el arte de la ira. Un refugio para la obsesión y el cine

 

Maggie Cheung camina con la indolencia de quien ignora qué es deseada, de quien prefiera evitar los impulsos y abandonarse a los deberes. El contoneo de una mujer inalcanzable es un regalo hermosamente venenoso, piensa Tony Leung mientras la observa conteniendo el aliento. Sabe que todo quedará por decirse, que todo quedará por hacerse, que el sufrimiento será inevitable.

(Deseando amar, 2000, Wong Kar-Wai)

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